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El túnel de Valdecilla
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Aser Falagán | 22-10-2014 | 11:11

El túnel que une el Hospital Valdecilla con el Hospital Cantabria es uno de los más conocidos de Santander y probablemente uno de los más largos del subsuelo de la capital. Une el centro sanitario de referencia con la antigua maternidad, que sigue conservando esta función entre sus atribuciones, y permite el paso del personal sanitario, camillas, enfermos, equipamiento y hasta de las visitas sin necesidad de salir al exterior. Esta útil infraestructura une dos complejos que en la época que se construyó parecían casi edificios gemelos, con una estética y acabados similares.

La mayoría de los santanderinos conoce ese túnel, muchos de ellos lo han recorrido y hay quien defiende incluso que está habilitado para el tráfico de ambulancias, hipótesis ésta última muy difícil de cotejar si se tiene en cuenta que ni existe ni ha existido jamás. Es más, la tenaz insistencia de algunos santanderinos de haber pasado por ese túnel plantea un reto al continuo espacio tiempo. El Hospital Valdecilla tiene infinidad de galerías subterráneas y no se puede saber si en el futuro se construirá alguna más, nunca ha existido ninguna que le comunicara con la antigua Residencia. Resumiendo, en nuestra realidad temporal no existe tal túnel.

Quizá la leyenda urbana sobre el corredor apócrifo naciera en la laberíntica estructura que escondían los sótanos del Hospital Universitario Marqués de Valdecilla en su segunda época, aquitectónicamente hablando. Las tres torres que articulaban el hospital hasta que en 1999 una de ellas se vino abajo carcomida por la aluminosis llevándose la vida de cuatro personas se habían construido en 1973 para sustituir y ampliar algunos de los vetustos pabellones de la Casa de Salud Valdecilla original, inaugurada en 1929. Pero mientras que los del norte fueron demolidos, los del sur se mantuvieron en pie albergando varios servicios del centro.

Dado el desnivel del terreno, todos los edificios se conectaban con la estructura principal de tres bloques (Norte, Sur y Trauma) a través de los sótanos que desembocaban en la zona de consultas y recepción del centro hospitalario; un intrincado complejo en el que era sencillo perderse.

Quizá por ese entramado piramídico de laberintos, todo un desafío para cualquiera que no estuviera familiarizado con él, se popularizó la leyenda urbana de que uno de los túneles conducía a la Residencia Cantabria, situada a pocos cientos de metros y edificada en los años sesenta siguiendo el mismo estilo que se aplicaría después a Valdecilla. El resultado, que ambos edificios parecían casi hermanos, lo que contribuyó a consolidar la creencia. Por qué hay santanderinos convencidos de que han paseado por el túnel que los comunica es un enigma, al menos en esta dimensión espacio-temporal.

Sobre el autor Aser Falagán
Aser Falagán (Santander, 1978). Tengo un papel que dice que soy periodista. Me lo dieron en la UPV-EHU. Redactor de El Diario Montañés y editor del magazine cultural Dartes. En 2013 publiqué ‘Cien anécdotas del Racing’. Aquí les presento la Cara B del periodismo, dedicada a leyendas urbanas, mitos contemporáneos e historias de la Cantabria más oculta. Aquello que pudo ocurrir. Que incluso mereció ocurrir. Pero que nunca ocurrió.