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Autor: juligan
Con Villar, nunca se sabe
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@TabernaMou | 19-07-2016 | 9:56| 0

No se sabe qué es más complicado, si elegir presidente de Gobierno o encontrar seleccionador nacional de fútbol. Le estamos tomando el gusto a la interinidad, porque lo de apurar hasta el último instante para resolver los problemas es algo que está en nuestro ADN, así que no necesita entrenamiento. Lo malo es que, mal que bien, se puede seguir funcionando con un presidente en funciones, pero no podemos saltar a un campo de fútbol con un entrenador interino. O sí. Con Villar, nunca se sabe. A diferencia de lo que sucede en el Congreso, la elección del máximo responsable de la selección depende única y exclusivamente del presidente de la Federación. No hay un cambio de cromos y cargos, no hay negociaciones más o menos transparentes ni cambios de estrategia de un día para otro. A lo más que se llega en la Federación es a filtrar ciertos nombres de candidatos y esperar a ver la reacción de ese extraño ente llamado ‘afición’. El menos protestado, entonces, será designado seleccionador. O no. Con Villar, nunca se sabe. Estamos en el último tramo de julio. Hace más de un año que Vicente del Bosque anunció que se retiraba tras la Eurocopa, ganara o perdiera. Desde ese momento, el presidente Villar ha estado ocupado en varios asuntos, como enfrentarse con la Liga, el Gobierno de la nación, salvarse de la quema por los casos corrupción en UEFA y FIFA, preparar la reelección al cargo y plantearse la opción de ser el próximo presidente del fútbol en toda Europa. Un estrés, oiga. Como para estar perdiendo el tiempo buscando a un entrenador válido, de prestigio y que no esté aún colocado en un buen equipo. Lo mismo no corre prisa porque el presidente es de los que piensa que estos jugadores son tan buenos, que se entrenan solos. O no. Con Villar, nunca se sabe.

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Sin volumen y sin móvil
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@TabernaMou | 12-07-2016 | 10:18| 0

El fútbol es injusto, es ingrato, es incomprensible, juguetón, travieso o cruel pero a veces, solo a veces, te sorprende por sus caprichosas decisiones. Cinco a uno. El termómetro de las casas de apuestas, los nuevos Rey Midas de la parte oscura del deporte, no daba mucho crédito a la victoria de Portugal en la final de la Eurocopa y se equivocó, vaya si se equivocó e hizo ricos a quienes pusieron su dinero en los los compañeros de Cristiano, el gran protagonista ausente del partido y detonante de los peores y más bajos instintos de los ‘neutrales’ espectadores que vieron el partido en nuestro país. No tenemos porvenir alguno como suizos. Unos iban con Francia por aquello de que estaba Griezman. Otros con Portugal por la presencia de Ronaldo. Y se lió. Incluso se vieron afectados los portugueses rojiblancos que, como Paulo Futre, sufrieron las iras del patio de porteras iracundas de las redes sociales por cometer el error, terrible error, de apoyar a su país y lamentarse por la lesión de Cristiano, el capitán de la seleçao de su país. Así que, una vez más, el campo de batalla de París no tenía como protagonistas a Griezman, Rui Patricio, Pogba o Nani. No. De nuevo jugaban en la sombra Casillas, Mourinho, Cristiano, Messi y la Agencia Tributaria. Pereza, enorme pereza. No tenemos remedio. Nos alegramos de la lesión de un futbolista, tanto como para apartar la vista del televisor para hacer memes hirientes y colgarlos con 140 caracteres en twitter; nos acordamos de Casillas y eso que no jugó un solo minuto con España y no estaba convocado, que se sepa, ni con Francia ni con Portugal; lo mismo que Messi, que jugó el partido junto a su padre y demás asesores fiscales en medio de una conspiración oscura para desestabilizar al Barça. Primero fue bajar a cero el volumen del televisor. Lo próximo será apagar el movil y pedir a alguien de confianza que lo esconda durante los partidos. Por higiene mental.

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El peor final para la mejor selección
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@TabernaMou | 04-07-2016 | 11:54| 0

Es un hecho contrastado que en nuestro país gestionamos de pena las despedidas. Da igual los méritos contraídos anteriormente, da lo mismo la trayectoria: siempre se sale de los sitios de mala manera. Vicente del Bosque no es una excepción. De ser junto con Luis Aragonés los artífices del sueño español de los títulos y el reconocimiento internacional, a terminado como un simple coloca conos en los entrenamientos y el Marqués de cierta hortaliza de la familia de las crucíferas y que nos negamos a utilizar por las segundas intenciones que tiene la palabra. Una lástima. Es cierto que el propio seleccionador ha cometido errores de bulto el el diseño de su adiós.  Posiblemente eligió el peor momento para la jubilación. Pudo haberlo hecho el Brasil, especialmente tras el primer aviso de la Confederaciones, pero optó por continuar. Solo el salmantino conoce las razones por las que se mantuvo al frente de un proyecto que ya ofrecía serios síntomas de agotamiento. La historia de esta Eurocopa y el abrupto final de España son conocidos. Tampoco ayudó la invisibilidad del máximo responsable de la selección y de toda la Federación Española, escondido para salvarse de la tormenta que ha asolado el centro de gravedad de la corrupción en UEFA y FIFA. Del Bosque también tendrá sus razones para señalar con el dedo acusador a Casillas durante su despedida mediática. Solo ellos saben qué ha sucedido para que una relación de más de 20 años se haya deteriorado de esta forma. Lo cierto es que ha sido como el pistoletazo de salida para que toda la porquería acumulada en el patio trasero de la selección saliera a la luz, en un intento de demostrar que no todo era felicidad y armonía dentro del equipo. Y uno se pregunta si ha merecido la pena emborronar de esta manera tan triste la bella y brillante historia de la mejor generación de futbolistas que ha tenido este país en toda su historia…

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Messi y los ídolos caídos
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@TabernaMou | 27-06-2016 | 11:41| 0

Posiblemente son, sin quererlo ni desearlo, ídolos de masas, iconos y ejemplos para la sociedad. Su vida es un inmenso escaparate global en el que todo aquel que pase por delante tiene derecho a criticar, opinar, decir, insultar, alabar, valorar, poner en duda, ensalzar o llevar su pasión hasta el fanatismo. El hecho de ser futbolistas de élite, jóvenes, ricos y mundialmente famosos supone que a veces se olvide que son también personas, con un don, pero con vida propia. Algunos lo llevan bien, viven cómodos en el rol de estrellas, de seres de culto. Otros, por el contrario, directamente no lo llevan. Leo Messi es posiblemente, que para gustos los colores, más si hablamos de fútbol, el mejor jugador de fútbol del mundo. Sin embargo, da la impresión (nosotros mismos estamos juzgando) de que no es un tipo feliz. Es lógico pensarlo cuando un jugador de su talla anuncia que lo deja, que se marcha, que no quiere volver a vestir la camiseta de su país, el mayor honor que puede llegar a tener cualquier futbolista. También sería lógico comprender el presumible hartazgo de un deportista, permanentemente cuestionado por su compromiso con la selección y responsabilizado del ¿fracaso? de la albiceleste. Hay quien no entenderá jamás el gesto de Messi y lo verá como un calentón, como la reacción infantil de un jugador inmaduro después de perder un partido, de un incapaz e ingrato que no asume el liderazgo acorde a su altísimo salario. Va con el sueldo ser perfecto, sonreír siempre y poner buena cara, aunque te estés muriendo por dentro. Un ídolo caído más para la insaciable máquina trituradora.

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El héroe y el villano
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@TabernaMou | 19-06-2016 | 8:26| 0

Cristiano Ronaldo seguramente se estará preguntando por qué es tan odiado en todo el mundo, por qué se mofan globalmente de sus fallos, por qué genera tan poca empatía allá por donde vaya; por qué, en definitiva, siendo tan buen futbolista como, sin duda, lo es, no genera más que sentimientos negativos hacia su superlativa persona. Opina John Carlin que el fenómeno de la animadversión ronaldiana se debe a un duro pasado de padre alcoholizado, infancia dura, carácter complicado, aduladores interesados y amistades peligrosas, léase, Jorge Mendes, representante y tipo, para muchos, escasamente recomendable. Andrés Iniesta es posible que se pregunte por qué siendo considerado unánimemente uno de los mejores jugadores del mundo, no ha recibido aún el reconocimiento del llamado fútbol oficial por todos sus logros. O puede que no, porque este pequeño jugador es un tipo que se mueve siempre dentro de los límites territoriales de la normalidad, es alguien tan corriente como usted o como yo, con la sutil, pero importante diferencia de que él es capaz de hacer magia con un balón en los pies, mientras que el resto hace o intenta lo que puede. Iniesta es un futbolista feliz que disfruta y hace disfrutar a espectadores y compañeros con su trabajo. Ese, posiblemente, sea el mejor reconocimiento que necesita el albaceteño. Con ello no ha ganado un Balón de Oro ni entra con facilidad en los ‘onces’ ideales de la UEFA, pero ha ganado todos los trofeos con los que soñaría cualquier jugador de fútbol. A Cristiano, por contra, le imaginamos realmente infeliz, insatisfecho, con el super ego sufriendo cada día de partido, cada gala del fútbol o cada galardón de reconocimiento anual. Uno colecciona admiración y respeto. El otro, mucho odio y bastante desprecio. Uno no tiene trofeos a la vanidad. El otro los atesora. Uno solo puede aspirar a promocionar helados familiares. El otro es una máquina rehacer dinero con el glamour de la ropa cara. Debe de ser jodido estar en el pellejo de Cristiano Ronaldo

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Sobre el autor @TabernaMou
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