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Autor: juligan
Un título menor
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@TabernaMou | 19-12-2016 | 10:18| 0

Vale que es un título oficial, vale que queda muy vistoso en la sala de trofeos y que con la mercadotecnia y propaganda vigentes sirve para agrandar la leyenda. Sin embargo, alguien dijo que el valor de tus triunfos dependía de la grandeza de tus rivales y, con todos los respetos para el rival del Real Madrid, un Mundial de clubes ganando en la prórroga a un equipo japonés, desconocido por el gran público, no es motivo para sacar demasiado el pecho. No nos engañemos, esta es una competición menor como bien reflejan los datos de audiencia, con un discreto 4,1% de cuota de pantalla durante la prórroga y un máximo de trescientos cinco mil espectadores en el canal público Teledeporte. A esa misma hora, La Doctora Juguetes, en Clan TV, tuvo más audiencia, cuatrocientos mil, que la final del Mundialito. No cabe la excusa de una hora mala para emitir el partido o de tener que competir con otro acontecimiento deportivo. Sencillamente, el consumidor de deporte es lo suficientemente exigente como para saber qué merece la pena y qué no en la programación deportiva. Los datos de audiencia no engañan. Capítulo aparte merece la parte deportiva del evento (que la tiene), con la peligrosa adicción del Madrid a resolver los partidos en el último minuto, en las prórrogas o la tanda de penaltis; la alarmante ausencia de un patrón de juego identificable en el equipo dirigido por Zidane o la contradicción del mundillo futbolero con el video arbitraje. Tanto reclamar la llegada de las nuevas tecnologías al apolillado arbitraje para después echar pestes de esta modernidad perversa. Es casi igual de difícil poner de acuerdo a los aficionados al fútbol en este asunto que saber el dinero que le ha costado a TVE la emisión del Mundial de Yokohama. Un misterio.

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Nada personal, solo negocios
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@TabernaMou | 12-12-2016 | 7:27| 0

La afición, esa especie de tribunal popular que todo lo juzga y dicta veredictos sin carácter vinculante ha hablado: no le gusta ni el cambio del escudo ni el nombre del nuevo estadio en el que presuntamente jugará el Atlético de Madrid a partir de 2017. Decimos lo de presuntamente por la guerra entre administraciones, que ha tomado como rehén involuntario a los rojiblancos, aunque esa es otra historia. Volvamos a lo del escudo: que no se pisa, que no se juega con el sentimiento, que quién se el diseñador patán que ha parido tamaño engendro, que no se ha consultado a los socios, que no había ninguna necesidad de cambio…Argumentos todos muy válidos que chocan con la cruda realidad del marketing o de la venta de camisetas. Mírenlo por el lado bueno: las equiparaciones de esta temporada estarán en oferta el año próximo. En cualquier caso, la modificación del escudo es discutible y fundamentalmente inoportuna. Lo de la denominación del nuevo estadio es otra historia. El Club Atlético de Madrid, S.A.D. no es de sus socios, es de sus propietarios que para ello, ya sea de forma legal o ilegal, aunque prescrita, han adquirido las acciones. Los socios son clientes que, a cambio de un dinero, reciben un servicio: el fútbol. No forman parte del Consejo de Administración y no tienen capacidad alguna para la toma de decisiones en el club. Pueden, eso sí, protestar a través de las redes sociales o manifestarse en el estadio con sus gritos, pero nada más. Lo de que el aficionado es el patrimonio intangible del club es una frase tan bella como vacía de contenido. Guste o no guste, la realidad es esa. Los propietarios del club son quienes deciden si venden sus acciones y a quién se las venden. Como en cualquier otro negocio o actividad empresarial. Así pues, si el nuevo accionista de referencia del club es un grupo empresarial chino, es lógico que el nuevo estadio reciba el nombre de quien ha inyectado la liquidez necesaria para la supervivencia de la entidad. Nada nuevo, por otra parte, en el contexto actual en el que estaciones emblemáticas de Metro, recintos deportivos, teatros o salas de concierto pierden su nombre en favor de compañías de telefonía, bancos o de cadenas de peluquerías. No gusta, pero es lo que da dinero en un mundo en el que el fútbol hace tiempo que enterró su lado sentimental para convertirse en nada personal, solo un negocio. Y si no gusta, pues te compras un club.  

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Defraudadores C.F.
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@TabernaMou | 05-12-2016 | 10:29| 0

No nos engañemos. No somos suecos, daneses o ciudadanos de cualquiera de estos países del norte tan aseados y modélicos en los que el Estado cruje a impuestos a sus ciudadanos y estos lo aceptan como algo justo y natural. Será cultural, genético, climático, cromosómico o vaya usted a saber, pero aquí, por el sur, eso de cumplir con el fisco lo llevamos peor que una colonoscopia o una endodoncia sin anestesia. Alergia pura. Por eso, que nadie se extrañe que, por muy escandaloso que resulte ver desfilar por la pasarela de los juzgados a jugadores de élite o que se publiquen los paraísos fiscales donde las estrellas de nuestra Liga esconden al fisco sus multimillonarios ingresos, pocos son los que se indignan o se ofenden por estas prácticas dudosamente legales. Los Messi, Cristiano o Neymar de turno de un país del norte tendrían muchas posibilidades de acabar entre rejas o pagando una fuerte multa si les pillasen engañando a la hacienda pública. Aquí, por el contrario, acudimos al juzgado para intentar hacernos un selfie con nuestro ídolo, para jalearle y darle ánimos ante el duro trance de enfrentarse a un antipático juez. Incluso desde el club se defiende al futbolista, argumentando conspiraciones y manos negras que solo pretenden desestabilizar y hacer daño a la entidad. Eso sí, si el presunto defraudador es del equipo rival, leña al mono hasta que pague lo que debe a Montero. Toda la red presuntamente mafiosa, más propia de una organización criminal, que ha desvelado Football leaks no es más que la punta de un inquietante iceberg de sociedades opacas, testaferros, paraísos fiscales, cuentas suizas y entramados financieros con los que hacer desaparecer a los ojos del fisco los impuestos correspondientes a tan elevados salarios, derechos de imagen y jugosos contratos de publicidad. La pregunta ahora es qué harán a partir de ahora la Agencia Tributaria, el club, los patrocinadores de los jugadores afectados y los aficionados. Probablemente no nos gustará la respuesta…

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Información y propaganda
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@TabernaMou | 14-11-2016 | 6:34| 0

El FC Barcelona amagó durante unas horas con cerrar definitivamente el grifo de las entrevistas personales con sus jugadores, tanto de las secciones de fútbol como de baloncesto. El club reculó ante las numerosas críticas recibidas en la realidad virtual paralela llamada redes sociales y todo quedaba como antes, es decir, un simulacro de libertad de expresión y de transparencia informativa del que no son ajenos la mayoría de los clubes profesionales de fútbol. Cuanto más grandes, peor. Es el sueño húmedo de cualquier empresa o entidad deportiva: el control absoluto del mensaje que llega al público. Una estrategia de comunicación que se ha ido desarrollando lenta, pero implacablemente, en la historia reciente. Hace años, aunque ahora pueda parecer mentira, un periodista podía llamar a un jugador de fútbol y entrevistarle para su periódico o radio. Cada noche, más de dos millones de personas se congregaban junto a una radio para escuchar los programas deportivos rivalizando por ser el primero en contar con el protagonista del día. Cada mañana, la prensa deportiva era una carrera vertiginosa por pisar la entrevista al rival. Historia del periodismo. Hoy, los clubes poderosos imponen la información que sale de sus salas de máquinas, quien habla, quien no, qué tiene que decir, como, cuando y a quién. Ponen y quitan a periodistas en las secciones calientes de los medios. Juegan con el poder de conceder o no las promociones con la marca del club y que pueden salvar la cuenta de resultados del periódico, de economía maltrecha y ‘eres’ encadenados. Disponen de convincentes departamentos de comunicación y propaganda para que todo lo que se publique o diga sobre el club se encuentre dentro de la ortodoxia. Solo faltaba el siguiente paso: prohibir directamente el acceso de los medios a los jugadores. Suena a los tiempos oscuros, pero no, está ocurriendo ahora. El primer aviso está dado. Solo es cuestión de tiempo.

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¿Es sensato apostar por Zidane?
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@TabernaMou | 07-11-2016 | 10:12| 0

De entrada, la pregunta puede parecer ridícula teniendo en cuenta que estamos hablando del líder de la Liga, sin embargo, permítannos seguir un momento. El Madrid es un club que ha apostado por todo tipo de perfil de entrenador, desde el holigan resultadista, al táctico excelso, pasando por embajadores de la ONU o grises gestores de vestuario sin más pretensión que hacer el menor ruido posible ¿En qué categoría se encuadraría Zinedine Zidane? Posiblemente en la de leyenda blanca, escasa de experiencia en banquillo, con reconocimiento unánime y peso específico equiparable al de las estrellas de la plantilla. A quien sorprenda descubrir los vacíos tácticos que se observan en el equipo, las alineaciones sorprendentes, las apuestas paradójicas y las lagunas en el terreno de juego y cierta sensación de politiqueo cortesano para tener contento al de arriba, cabría sugerir que contextualicen. El Real Madrid es un club presidencialista en el que todas las decisiones, todas, nacen y mueren en una sola persona: el presidente. Su filosofía de club es simple: los mejores jugadores del mercado, al precio que sea necesario, conforman el mejor club del mundo. El entrenador es un mal necesario que solo sirve para gestionar los egos del vestuario, ser un buen ejecutor de las órdenes de arriba y ofrecer una buena imagen de prestigio y limpieza de cara al exterior. Nada más. Apostar por un entrenador bisoño no es ni nuevo ni sinónimo de fracaso. Guardiola, sin ir más lejos, representa el mejor ejemplo de técnico inexperto al que colocan al frente del primer equipo, arrasando y haciendo historia en el Barça ¿Zidane puede ser el próximo Guardiola? Por qué no, aunque lo tendrá más difícil. Mientras que el técnico catalán se encontró con la momento de explosión de una generación única de futbolistas, el francés vive el inicio del declive de sus jugadores estrella, a pesar de la campaña express de renovaciones, y bajo la sospecha de que no todo lo que se ve sobre el terreno de juego tiene que ver con decisiones estrictamente deportivas. Sin embargo, el universo blanco es tan complejo que nadie debería descartar nada.

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Sobre el autor @TabernaMou
¡Bares, qué lugares! Tres cosas tienen en común estos templos del saber: la ensaladilla fosilizada, una buena estaca disuasoria para los simpas y las apasionadas discusiones deportivas. Esto quiere ser la Taberna de Mou, un lugar de encuentro para hablar de deporte sin límite de edad, sexo y condición. Bienvenido, te estábamos esperando