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Fecha: October 11, 2012
El caso De Villota: prejuicios y verdades
davidblay 11-10-2012 | 8:49 | 0

Como persona, aficionado al mundo del motor y periodista (por ese orden) me ha alegrado muchísimo ver a una espléndida María de Villota en la portada de Hola. Me parece justo que escoja un medio no deportivo para aparecer públicamente (al margen de que hoy dé una rueda de prensa, seguro, multitudinaria), pues lo que cuenta es una historia de superación personal. Y hoy día, gracias a internet, enseguida te leen en todas partes. Da igual un sitio que otro.

Ignoro lo que dirá hoy en su comparecencia pública, pero sí que sé lo que he estado hablando desde su accidente con gente que conoce a María, su carrera y su entorno. En cualquier caso, esto es un artículo de opinión y como tal lo presento. Me fío plenamente de lo que la gente me cuenta, pero cada cual tiene su verdad. Yo solo intento unificar todas las teorías.

Partamos de una base dura, pero real. María no tenía experiencia alguna con un Fórmula 1 cuando realizó aquel fatídico test. Y eso, casi siempre, pasa factura a los novatos. Lo que ocurre es que normalmente te la cobra en un circuito, durante unos entrenamientos con más pilotos y en unas condiciones de escapatoria y seguridad altísimas. Pero trompos y errores de conducción han tenido todos los rookies. Y María lo era. Y lo sigue siendo.

El punto dos de este tema tiene que ver con su carrera deportiva. Mientras Charles Pic o Giedo Van der Garde, por poner un ejemplo, llegan tras pilotar GP2 (mucho más próximos a un F1), la española lo hacía tras pasar por la F3, los GT, los WTC y apenas con un test en Lotus. Por eso todavía no disponía de la superlicencia. A pesar de lo cual, Marussia decidió que fuera su piloto probador. O casi probador, porque hasta lo ocurrido en Duxford casi ni había olido el volante del monoplaza.

Y esto nos lleva al punto tres, posiblemente el más polémico de este post. ¿Era María una piloto rápida para la F1? En mi opinión no. Como no lo es Carmen Jordà (de quien hablaremos en otro artículo). Y no tiene nada que ver con su sexo, sino con su capacidad para ser mejor que sus posibles rivales. Es una muy buena piloto, pero como ella haciendo cola hay 50 (y el número no es una exageración).

Pese a todo, lo ocurrido en el Reino Unido fue un cúmulo de desgracias. Una piloto inexperta, una mala maniobra del coche, un aeródromo sin las condiciones de seguridad de un circuito profesional y un camión colocado en el lugar equivocado. Y sin embargo, la madrileña ha demostrado tres cosas: fortaleza física para superar un estado crítico, fortaleza mental para volver a sonreir y fortaleza de espíritu para hacerse unas fotos sin complejos.

¿Qué le espera ahora? Entiendo que la competición no. Pero ella ya era responsable de la escuela de pilotos de su padre. Y allí era todo un ejemplo para la gente joven. Y ahora, más si cabe, lo seguirá siendo a todos los niveles. Y podrá no desvincularse del único mundo que conoce y quiere: el de las cuatro ruedas.


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