img
Fecha: September, 2012
Picar mármol para correr el Dakar
davidblay 24-09-2012 | 8:36 | 0

En el mundo del motor existen grandísimas historias: las de aquellos niños que con siete años sabían que serían campeones del Mundo, las de un ex piloto capaz de rehacerse de un accidente para convertirse en un medallista paralímpico, las de pasar de estar cerca de la muerte a ganar un Mundial de Superbike…

De éstas, sin que yo les diga el nombre casi todo el mundo acertaría a quién me refiero. Son referentes, gente altamente pública que tienen un plus respecto a sus competidores. Pero, en la mayoría de los casos, se han profesionalizado casi desde su infancia. Solo han vivido para correr. Por su talento o porque sus padres empeñaron todo para que pudieran alargar su carrera.

Sin embargo, a su sombra quedan personajes extraordinarios. Más allá de la Fórmula 1 y el Campeonato del Mundo de Motociclismo, sobreviven las ‘otras’ competiciones. Esas que pocas veces salen en la tele. Y que suelen hacerlo por dos motivos: un título (como el 12º entorchado planetario conseguido por Laia Sanz) o un accidente.

En este blog os vamos a ir presentando a algunos de ellos. Y, por su multidisciplinaridad, comenzaremos por un nombre que al 99,6 por cien de los lectores de Grada360 seguramente ni les sonará. Israel Escalera. Valenciano de Villanueva de Castellón. Trabajador. Piloto. Y padre. Pero todo a la vez. Un día tras otro.

Desde su juventud fue uno de los grandes talentos de la cantera levantina. Y destacó en todo, excepto en los mediático. Llegó a participar en el Mundial junior de trial, perteneció al equipo de Extreme de la Federación Valenciana, fue campeón de España de Supermotard y el año pasado corrió el Mundial de Enduro.

Todo esto podría considerarse normal, porque en los ‘submundos’ de las dos ruedas bastantes pilotos españoles acaban ganándose la vida. Pero nadie es como él. Porque Israel no se dedica en exclusiva a su carrera. Es más, casi podríamos decir que es un milagro que encuentre su nivel debido a sus circunstancias.

Escalera se levanta todos los días a las cinco de la mañana. Y durante cuatro horas trabaja en la empresa familiar, que se dedica a fabricar piedra artificial. A las nueve, mientras el resto almuerza, recorre 52 kilómetros hasta Valencia y se entrena tres horas junto al preparador de pilotos Rafa Olcina. Vuelve a su localidad de origen (otros 52 kilómetros), donde se reincorpora a la fábrica o visita clientes hasta las 20 horas. Hasta ahí, cualquiera podría caer rendido. Pero todavía le restan dos ‘pequeños’ aspectos por cubrir.

El primero de ellos, cuidar de sus gemelas nacidas hace un año. Quien sea padre no necesita explicaciones de lo que esto supone. Y el segundo destinar los fines de semana, donde podría descansar, a ejercitarse con la moto o directamente viajar para afrontar las competiciones nacionales o internacionales del calendario.

Únicamente durante 2012 la entrada de un patrocinador, Wild Wolf, le ha permitido bajar su número de horas laborables para centrarse en su próximo reto: afrontar el Rally Dakar 2013.

Aun así, no conseguirá vivir del motor ni ahorrar lo suficiente como para retirarse de su trabajo en un futuro cercano. Pero por encima de las estrellas mediáticas, hay muchas personas que llevan el motor en la sangre. Aqui os las vamos a ir descubriendo. Israel Escalera es solo el primero.


© davidblay for David Blay, 2012. | Permalink | 2 comments | Add to del.icio.us
Post tags: , , , , , ,

Ver Post >
El paracaídas de Sergio Gadea
davidblay 17-09-2012 | 9:46 | 0

El ocho de marzo del año 2008, el primero que se corría un Gran Premio nocturno en Qatar del Mundial de Motociclismo, el valenciano Sergio Gadea hacía historia. La hacía por ser el primer piloto en conseguir vencer en una carrera de estas características en Losail. Por haberse roto la clavícula el jueves anterior y pilotar, gracias a la ayuda de su entrenador Rafa Olcina, con una merma inmensa sobre la moto. Y por obtener al fin su primer triunfo en el campeonato del Mundo.
 
‘El Rayo’, como siempre le han llamado sus amigos, parecía haber alcanzado por fin la estabilidad necesaria para desplegar su innegable talento. Nadie dudaba de su capacidad para pelear por el título. Aunque, como casi siempre, acabó encontrando gente más competitiva. O más regular. O más constante.
 
Lo que podía haber sido su lanzamiento definitivo inició, contra pronóstico, su lento declive. Su edad, avanzada respecto a los talentos emergentes como Maverick Viñales; el hecho de no conseguir adaptarse al salto a Moto2; algunas lesiones, la ausencia de grandes resultados (porque sí hubo algunos buenos) y, sobre todo, no querer pagar por correr.
 
No hace ni un año Gadea anunció que dejaba las motos. Esperaba tener alguna oferta. De hecho, se subió a una Superbike en Monza, pero la meteorología y su inexperiencia le impidieron brillar. Y, a partir de ahí, nada que le interese. Y Sergio no había hecho nada más en su vida.
 
Sin embargo, una afición puede haberle salvado la vida laboral. El paracaidismo le encantaba. Lo había practicado en Castellón con la gente de SkyTime. Y, durante los fines de semana, comenzó a trabajar con ellos. A tirarse en paracaídas y grabar a la gente para que éstos se lleven un recuerdo de una caída libre a 4.000 metros. Y a estudiar para sacarse cuanto antes el carnet de instructor.
 
Hoy el retorno a las dos ruedas es casi una quimera. El programa que ha grabado de deportes extremos para financiar su vuelta está en los cajones de varias televisiones, pero no parece que vaya a tener salida en 2012. Pero, al contrario que muchos de sus contemporáneos, parece haber encontrado una salida. Y no en los circuitos, aunque apadrinó una escudería.
 
Quizá esté enseñando a los que debutaron junto a él que un deportista de élite puede reciclarse. Muchos van a necesitarlo en un futuro no demasiado lejano.

© davidblay for David Blay, 2012. | Permalink | No comment | Add to del.icio.us
Post tags: , , , , , ,

Ver Post >
F1: sin difusores gana el menos malo
davidblay 10-09-2012 | 8:35 | 0

Vaya por delante que, por fin, la Fórmula 1 está volviendo a apasionarme. A partir de la aparición de Brawn GP daba más la sensación de que la cosa consistía en ver quién jugaba más al límite del reglamento que en pensar en el espectáculo puro. El difusor soplado, el doble difusor, el pico de pato, el alerón móvil… Cuando uno lo ponía en marcha el resto, ya lejos, le copiaban. Pero no llegaban al que partía con ventaja. Y éste ganaba el Mundial.

Esto no resta ni un ápice de mérito a lo conseguido por Button y Vettel, que en sí son grandes pilotos pero no extraordinarios. Como nadie dudó de las grandes prestaciones de Alain Prost en su época y con su coche ‘invencible’. Si tienes algo bueno debes usar tu talento para aprovecharlo. Y no todo el mundo lo tiene.

Sin embargo, los adelantamientos, los errores mecánicos, las estrategias y la importancia real del driver no han vuelto hasta esta temporada. Como se suele decir en estos tiempos, eso es así. Los coches ya no se copian unos a otros, así que cada uno ha tenido que tirar por la calle que le ha parecido. Por eso ya no parecen todos cosechadoras, como dijo Nikki Lauda. Por eso cada uno se adapta de forma diferente a los distintos trazados. Y cada cual comienza a mostrar sus verdaderas carencias.

Para mí el mejor es, sin duda, el McLaren. Rápido, bastante fiable y constante. Pero Hamilton ha perdido la concentración más veces de las que debería y Button me parece un piloto conformista que con un título, un buen sueldo y algunas buenas carreras al año tiene bastante.

El segundo debería ser el Red Bull, pero en realidad es el Lotus. Solo la mala suerte o las mayores prestaciones puntuales de sus rivales han impedido que Raikkonen esté más arriba en la clasificación. Un Kimi, por cierto, regular y serio. Una excelente noticia para el Gran Circo.

Por detrás de ellos, Vettel y Webber. Que sin hacer nada del otro mundo han sido los que más cerca se han colocado de Fernando Alonso. Solo las roturas, provocadas por la búsqueda obsesiva de una nueva genialidad de Newey les impiden pelear de tú a tú con el Ferrari.

Y, el cuarto (sí, el cuarto) es el Ferrari. Creo que estaremos de acuerdo en que los primeros puntos y victorias de Fernando fueron más fruto de la casualidad, los errores ajenos, las buenas estrategias y las condiciones meteorológicas que de la capacidad y (escasa) velocidad punta de su coche. Y que, en los momentos críticos (Gran Premio de Europa y el reciente de Monza) las roturas ajenas le han beneficiado enormemente.

Quede claro que, pese a todo, creo que el meritazo de su más que posible tercer título es del asturiano. La suerte ha influído, sí, pero también el hecho de que siempre se haya colocado en carrera entre los cinco primeros. O lo que es lo mismo, que se quitara los problemas de encima para aprovecharse de los del resto cuando llegaran.

Me gusta esta F1 porque permite arriesgar a Checo Pérez y conseguir tres podios. Porque da opciones a Pastor Maldonado. Porque ofrece igualdad de oportunidad en el Top Ten a equipos como Force India o Mercedes. Y porque ha sabido reconvertirse cuando parecía derivar al más oscuro de los aburrimientos.

Pero no me negarán que el Ferrari no es el mejor coche. Y a estas alturas le lleva casi 40 puntos a Hamilton. ¿Cuestión de piloto? Sí. ¿De suerte? Un poco. ¿De fiabilidad?. Por encima de todo.


© davidblay for David Blay, 2012. | Permalink | No comment | Add to del.icio.us
Post tags:

Ver Post >
Merhi y Sainz, los únicos supervivientes de la ‘generación perdida’
davidblay 03-09-2012 | 3:24 | 0

Hubo un tiempo intermedio, entre la eclosión de Fernando Alonso y la llegada de Jaime Alguersuari a la Fórmula 1, donde la crisis económica todavía no asomaba la cabeza y cualquier piloto joven con talento podía encontrar dinero (familiar o venido de sponsors) para soñar con llegar al Gran Circo.

No exagero si digo que en esos años hubo hasta 30 ‘sucesores’ del asturiano. Muchos de ellos rápidos, incluso campeones o subcampeones (en Fórmula 3, en World Series y hasta en GP2) y algunos hasta probadores en escuderías fugaces del certamen dirigido por Ecclestone. Pero todos, en mayor o menor medida, han ido desapareciendo. Hasta el punto de que da la sensación de que únicamente dos nombres tienen opciones reales de que el automovilismo español no se convierta en un desierto en los próximos años.

De Carlos Sainz Jr. y Roberto Merhi no hay mucho que descubrir. Ambos tiene dinero y buenas marcas detrás y lo normal es que dispongan de su oportunidad. Pero me interesa mucho más recordar alguna de las historias de aquellos que no han llegado. Porque algunos lo tenían todo para hacerlo. Y otros, sencillamente, han escogido caminos cuanto menos curiosos.

Por ejemplo el de los hermanos Marco y Álvaro Barba. El primero llegó hasta las World Series y luego regresó a la F3 para resarcirse de su fallida lucha con el (desaparecido deportivamente) Maxi Cortés. Hoy tiene varias tiendas de compra-venta de oro. Y le va estupendamente. Su hermano Álvaro, pese a todo, sigue pilotando y fue capaz de ganar el European GT Open de Turismos, aunque este año tuvo que inscribirse en el Campeonato de Karting de la Comunidad Valenciana porque a inicios de campaña no tenía equipo.

Continuando en la Comunidad Valenciana, la misma caída progresiva han ido teniendo los componentes de la primera hornada salida del Circuit Ricardo Tormo. Félix Porteiro, Borja García, Adrián Vallés (que llegó a ser probador de Spyker F1) o Sergio Hernández tuvieron su chance en GP2. El primero se dedica ahora a eventos privados, el segundo a los rallies, el tercero gestiona su equipo de karts y el cuarto salta de un campeonato a otro de Turismos. Llegó a ser campeón del mundo privado en el WTCC.

Con una trayectoria similar encontraron su tope hombres como Albert Costa (que hoy corre la muy venida a menos Megane Trophy), Celso Míguez, Nil Monserrat, Bruno Méndez, Miguel Molina, Javi Villa, Roldán Rodríguez, Andy Soucek o Germán Sánchez, todos ellos fuera de los torneos de élite.

Y mención especial merecen los tres ‘americanos’: Adrián Campos Junior, Carmen Jordà y Víctor García. El primero llegó a ser nombrado el piloto con mayor progresión de las Indy Light Series, preludio de la IndyCar. Pero se quedó sin presupuesto y, tras un accidentado paso por AutoGP, pasó al staff técnico de la escudería de su padre. Más o menos su ejemplo siguió Víctor García, aunque con resultados menos espectaculares. Y en el tercer escalón se colocó Carmen Jordà, que pese a su fama fuera de las pistas y sus constantes declaraciones sobre su intención de llegar a la F1, nunca ha tenido resultados reseñables sobre el asfalto.

¿Acompañarán las circunstancias a Sainz y Merhi para, al menos, poder disponer de una oportunidad? ¿La tendrán como Alguersuari pero otros intereses les acabarán apartando de su sueño?

Nos quedan, al menos, un par de añitos para saberlo. Pero, como es evidente, hay muchos (quizá demasiados) que se quedaron en el intento con el mismo talento e, incluso, más posibilidades económicas.


© davidblay for David Blay, 2012. | Permalink | No comment | Add to del.icio.us
Post tags: , , , , , , , , , , , ,

Ver Post >