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Autor: cuestiondepelotas
La responsabilidad de ser uno mismo
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cuestiondepelotas | 15-11-2013 | 4:20| 0

¿Qué es un futbolista?

Juventus Vucinic pantaloneta gol festejo futbol ECMIMA20130408 0107 4

Depende de a quién le preguntes. Si le preguntas a un admirador del futbolista, te dirá que su ídolo, que un grande, que un crack. Si le preguntas a alguien del equipo rival, te dirá que un muñeco de feria, un piscinero, un leñero o el adjetivo peyorativo que mejor le encaje. Si le preguntas a un periodista, dependerá de los intereses de su medio y de las afinidades que tenga con el futbolista en cuestión, o la cantidad de entrevistas exclusivas que le conceda (es lo que se conoce como Factor Manolo Lama). Juventus Vucinic pantaloneta gol festejo futbol ECMIMA20130408 0107 4

¿Qué es un futbolista?

Depende de a quién le preguntes. Si le preguntas a un admirador del futbolista, te dirá que su ídolo, que un grande, que un crack. Si le preguntas a alguien del equipo rival, te dirá que un muñeco de feria, un piscinero, un leñero o el adjetivo peyorativo que mejor le encaje. Si le preguntas a un periodista, dependerá de los intereses de su medio y de las afinidades que tenga con el futbolista en cuestión, o la cantidad de entrevistas exclusivas que le conceda (es lo que se conoce como Factor Manolo Lama).

Si le preguntas a un entrenador, te dirá que una herramienta para ganar. Si le preguntas a un presidente, sobre todo si este es de los que levantan torres y saluda alcaldes, presidentes y reyes, te dirá que una herramienta para vender camisetas (no te dirá que una herramienta para conseguir contratos para sí mismo en el palco, pero lo pensará). Si le preguntas al propio futbolista, tendrás un millar de respuestas distintas, desde los que se ven simplemente como tipos con suerte a los que les pagan por hacer lo que les gusta, hasta los que se conciben a sí mismos como marcas cuidadosamente estudiadas. Si le preguntas al diccionario, te dirá que un señor que juega al fútbol.

Nada de todo esto es un futbolista.

Un futbolista de primer nivel es una idea. Messi, CR7, Iniesta, Casillas, son una idea. No son setenta kilos de músculo en movimiento golpeando un balón de cuero. Son un concepto, un concepto que tiene contexto, imagen y vida propia al margen de la vida de la persona. Son, por encima de todo, un ejemplo y un espejo.

Ahí fuera hay millones de niños que cada mañana se despiertan en una habitación en la que hay colgada una foto de su idea, de su concepto. Que antes de abrocharse las botas para ir a jugar en el patio con sus amigos, piensan en esa idea, en ese concepto. Que cuando chutan el balón, lo hacen invocando el nombre de la idea y del concepto, como si fuese un mantra capaz de otorgar poderes al lanzamiento, revestirles de la misma magia que convierte a hombres en ideas.

Por eso, cuando un futbolista se enfunda la camiseta de su equipo, cuando se convierte en la idea, deja de ser el tipo con suerte y un Ferrari, el piscinero, la marca y la herramienta. Se convierte en algo más. Una idea, una idea con un enorme poder transformador. Y todo gran poder conlleva una gran responsabilidad.

Vicente del Bosque, Xavi y Casillas están en Guinea Ecuatorial, en un régimen dictatorial y nefasto, porque se lo ha mandado el señor Villar. Desconozco los intereses que hay detrás de esa orden, ni los intercambios que han motivado esa decisión. Sólo sé que Del Bosque, Xavi y Casillas no son marionetas. Son seres humanos que representan una idea. Los enormes chalets en los que viven, los coches que conducen, los privilegios de los que disfrutan no los reciben sólo por ser buenos en su trabajo. Sino por ostentar esa responsabilidad.

Está en sus manos lo que hagan con ella. Está en sus manos no saltar a ese campo, y ejercer con valentía la responsabilidad de ser ellos mismos que viene aparejada con sus privilegios. Está en sus manos no traicionar la idea que representan.

Porque en esta vida la única persona a la que uno no puede decepcionar es a uno mismo.

(...)
Read the rest of La responsabilidad de ser uno mismo (479 words)

Si le preguntas a un entrenador, te dirá que una herramienta para ganar. Si le preguntas a un presidente, sobre todo si este es de los que levantan torres y saluda alcaldes, presidentes y reyes, te dirá que una herramienta para vender camisetas (no te dirá que una herramienta para conseguir contratos para sí mismo en el palco, pero lo pensará). Si le preguntas al propio futbolista, tendrás un millar de respuestas distintas, desde los que se ven simplemente como tipos con suerte a los que les pagan por hacer lo que les gusta, hasta los que se conciben a sí mismos como marcas cuidadosamente estudiadas. Si le preguntas al diccionario, te dirá que un señor que juega al fútbol.

Nada de todo esto es un futbolista.

Un futbolista de primer nivel es una idea. Messi, CR7, Iniesta, Casillas, son una idea. No son setenta kilos de músculo en movimiento golpeando un balón de cuero. Son un concepto, un concepto que tiene contexto, imagen y vida propia al margen de la vida de la persona. Son, por encima de todo, un ejemplo y un espejo.

Ahí fuera hay millones de niños que cada mañana se despiertan en una habitación en la que hay colgada una foto de su idea, de su concepto. Que antes de abrocharse las botas para ir a jugar en el patio con sus amigos, piensan en esa idea, en ese concepto. Que cuando chutan el balón, lo hacen invocando el nombre de la idea y del concepto, como si fuese un mantra capaz de otorgar poderes al lanzamiento, revestirles de la misma magia que convierte a hombres en ideas.

Por eso, cuando un futbolista se enfunda la camiseta de su equipo, cuando se convierte en la idea, deja de ser el tipo con suerte y un Ferrari, el piscinero, la marca y la herramienta. Se convierte en algo más. Una idea, una idea con un enorme poder transformador. Y todo gran poder conlleva una gran responsabilidad.

Vicente del Bosque, Iniesta y Casillas están en Guinea Ecuatorial, en un régimen dictatorial y nefasto, porque se lo ha mandado el señor Villar. Desconozco los intereses que hay detrás de esa orden, ni los intercambios que han motivado esa decisión. Sólo sé que Del BosqueIniesta y Casillas no son marionetas. Son seres humanos que representan una idea. Los enormes chalets en los que viven, los coches que conducen, los privilegios de los que disfrutan no los reciben sólo por ser buenos en su trabajo. Sino por ostentar esa responsabilidad.

Está en sus manos lo que hagan con ella. Está en sus manos no saltar a ese campo, y ejercer con valentía la responsabilidad de ser ellos mismos que viene aparejada con sus privilegios. Está en sus manos no traicionar la idea que representan.

Porque en esta vida la única persona a la que uno no puede decepcionar es a uno mismo.


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See no evil
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cuestiondepelotas | 06-11-2013 | 1:23| 0

En la cultura japonesa existe una máxima pictórica que representa a tres monos. Uno se tapa los ojos, otro los oídos y otro la boca. No ven el mal, no escuchan el mal, no hablan del mal. Así interpreta el pueblo la tradición de los sanzaru. En España no tenemos monos en los bosques, sino ocupando los despachos de dirección de medios de comunicación y las tertulias, jugando el peligroso juego del cortoplacismo y del culo en la silla, que ahora queda claro cómo termina para el que lo juega.

En la cultura japonesa existe una máxima pictórica que representa a tres monos. Uno se tapa los ojos, otro los oídos y otro la boca. No ven el mal, no escuchan el mal, no hablan del mal. Así interpreta el pueblo la tradición de los sanzaru. En España no tenemos monos en los bosques, sino ocupando los despachos de dirección de medios de comunicación y las tertulias, jugando el peligroso juego del cortoplacismo y del culo en la silla, que ahora queda claro cómo termina para el que lo juega.

Uno de estos monos se llama Paco.

Con toda probabilidad uno de estos monos se llama Paco.

El doloroso cierre ayer de RTVV, que pone a 687 trabajadores en la calle, es el último clavo en el ataúd del modelo político, económico y de comunicación que ha dejado a este país en la ruina. No sólo la económica, sino la moral y la ética. Llevamos más de una década practicando un peligroso deporte de riesgo. Tiene colores y bandos, camisetas y símbolos, pero estas sólo sirven para que quienes se aprovechan del juego no pierdan su posición cuando los borregos visitamos las urnas cada cuatro años.

Ser del Atleti, del Madrid o del Barça es algo visceral, ilógico, un sentimiento. Es lícito y sano, y debe ser de esa forma. “Ser” de un partido político no lo es. Votamos por colores, y así nos va. Este país no va a cambiar hasta que dejes de pelear por el partido al que votas y empieces a exigirle que pelee por ti. Porque mientras tanto, lo que va a ocurrir es que quienes manejan todo lo que nos importan nos irán arrojando cacahuetes con los que entretenernos y que no nos fijemos en los bistecs que hay sobre la mesa.

Copa América, año 2007. 1961 millones. “Inversión” del 1% del PIB Valenciano. Toma, un cacahuete.

Fórmula 1, años 2008-2012. 300 millones de euros. Toma, un cacahuete.

Fútbol, año 2009. Contratos con el Valencia (30 millones), Villarreal (25) y Levante (12). Toma, un cacahuete.

Esta es la sociedad en la que estamos viviendo, con los ojos, los oídos y la boca tan tapados como los monitos. Un señor con traje, que presuntamente ni siquiera se ha pagado él mismo, anuncia que va a traer la Fórmula 1 a Valencia. Unos cuantos aplauden, entusiasmados. Unos periodistas con hipoteca que pagar e hijos que alimentar lo jalean. El resto calla o ignora que eso no es fomentar el deporte. Fomentar el deporte es hacer campos para el fútbol base, no comprar un espectáculo.

Luego llega el momento de la verdad. Llega Bernie con sus camiones y sus pitbabes, hace un poco de circo, nos lo pasamos bien cuatro domingos. Cuatro. Bye, bye, 300 millones de euros. ¿Privatizamos hospitales, los niños no tienen calefacción en las clases? See no evil. Quédate con la emoción del asturiano subido al podio. ¡Qué grandeza! ¡Qué poderío! Y fíjate en mi, en tu amigo el político, el que ha hecho esto posible, a su lado en todas las fotos. No te olvides de quién te hizo vivir esas emociones, cuando tengas que ir a votar, ¿eh?

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El corto plazo, la emoción y el impulso deberían estar desterrados de nuestra toma de decisiones. Deportivas o políticas, tanto da. El resultado, tan solo unos años después, aquí lo tenemos. Malezas creciendo en las pistas, amarraderos vacíos, puertas cerradas. Los periodistas que decían que tenían hijos que alimentar, en la puta calle y sin credibilidad.

Cuando se ha acabado el pan y el circo, sólo queda apartar las manos de ojos, boca y oídos, y reflexionar. Y no hay nada a lo que ellos le tengan más miedo. Así que vayamos empezando., 

(...)
Read the rest of See no evil (522 words)

Uno de estos monos se llama Paco.

Con toda probabilidad uno de estos monos se llama Paco.

El doloroso cierre ayer de RTVV, que pone a 687 trabajadores en la calle, es el último clavo en el ataúd del modelo político, económico y de comunicación que ha dejado a este país en la ruina. No sólo la económica, sino la moral y la ética. Llevamos más de una década practicando un peligroso deporte de riesgo. Tiene colores y bandos, camisetas y símbolos, pero estas sólo sirven para que quienes se aprovechan del juego no pierdan su posición cuando los borregos visitamos las urnas cada cuatro años.

Ser del Atleti, del Madrid o del Barça es algo visceral, ilógico, un sentimiento. Es lícito y sano, y debe ser de esa forma. “Ser” de un partido político no lo es. Votamos por colores, y así nos va. Este país no va a cambiar hasta que dejes de pelear por el partido al que votas y empieces a exigirle que pelee por ti. Porque mientras tanto, lo que va a ocurrir es que quienes manejan todo lo que nos importan nos irán arrojando cacahuetes con los que entretenernos y que no nos fijemos en los bistecs que hay sobre la mesa.

Copa América, año 2007. 1961 millones. “Inversión” del 1% del PIB Valenciano. Toma, un cacahuete.

Fórmula 1, años 2008-2012. 300 millones de euros. Toma, un cacahuete.

Fútbol, año 2009. Contratos con el Valencia (30 millones), Villarreal (25) y Levante (12). Toma, un cacahuete.

Esta es la sociedad en la que estamos viviendo, con los ojos, los oídos y la boca tan tapados como los monitos. Un señor con traje, que presuntamente ni siquiera se ha pagado él mismo, anuncia que va a traer la Fórmula 1 a Valencia. Unos cuantos aplauden, entusiasmados. Unos periodistas con hipoteca que pagar e hijos que alimentar lo jalean. El resto calla o ignora que eso no es fomentar el deporte. Fomentar el deporte es hacer campos para el fútbol base, no comprar un espectáculo.

Luego llega el momento de la verdad. Llega Bernie con sus camiones y sus pitbabes, hace un poco de circo, nos lo pasamos bien cuatro domingos. Cuatro. Bye, bye, 300 millones de euros. ¿Privatizamos hospitales, los niños no tienen calefacción en las clases? See no evil. Quédate con la emoción del asturiano subido al podio. ¡Qué grandeza! ¡Qué poderío! Y fíjate en mi, en tu amigo el político, el que ha hecho esto posible, a su lado en todas las fotos. No te olvides de quién te hizo vivir esas emociones, cuando tengas que ir a votar, ¿eh?

El corto plazo, la emoción y el impulso deberían estar desterrados de nuestra toma de decisiones. Deportivas o políticas, tanto da. El resultado, tan solo unos años después, aquí lo tenemos. Malezas creciendo en las pistas, amarraderos vacíos, puertas cerradas. Los periodistas que decían que tenían hijos que alimentar, en la puta calle y sin credibilidad.

Cuando se ha acabado el pan y el circo, sólo queda apartar las manos de ojos, boca y oídos, y reflexionar. Y no hay nada a lo que ellos le tengan más miedo. Así que vayamos empezando.


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Qatar 2022, un mundial manchado de sangre
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cuestiondepelotas | 30-10-2013 | 3:24| 0

Mientras Joseph Blatter, el presidente de la FIFA, se dedica a actividades tan poco presidenciales como imitar estilo Chiquito de la Calzada a Cristiano Ronaldo, en la sede de su organización se debate si el mundial de Qatar 2022 se jugaría en invierno, en lugar de en verano. Al parecer la carretada de petrodólares que quiere percibir la FIFA alcanza para abanicar a los paniaguados directivos, pero no alcanza a refrigerar los campos de juego, y no es plan que Messi se ponga a sudar la gota gorda a 50º, que para esa fecha ya irá mayorcito.

Por supuesto el perjuicio que podría suponer para todas las ligas de fútbol del mundo el parar durante más de un mes para que se celebre un mundial, a Blatter y compañía se la sopla, bufa, menea y resbala a tres tiempos. Para la FIFA, el organismo que debe cuidar por la salud del fútbol mundial, sólo hay un indicativo de salud y no se mide en grados centígrados sino en porcentajes de audiencia y royalties por derechos de imagen.

Con ese clima infernal cabe preguntarse por qué le dieron el mundial 2022 a Qatar, para empezar. Es fácil. Hubo un país que presentó una candidatura y unos señores que fueron a evaluarla. Esos señores que fueron a evaluarla se alojaron en un hotel de 5 estrellas repleto de escorts de las de a 1000 euros la hora, Dom Perignon servido a grifo y bandejas de oro con sospechosos polvos blancos, mientras se leían un PDF. Vieron un PDF en lugar de instalaciones porque en Qatar no hay NADA. Es un desierto, ¿saben?

Por supuesto, el cómo se consiguen unas instalaciones de primer nivel en un país cuya tradición futbolística es nula, importa poco a la FIFA, pero debería importarnos a nosotros. Sobre todo porque la Confederación Sindical Internacional acaba de informar que para que las instalaciones previstas para el Mundial estuviesen terminadas a tiempo, 4000 trabajadores podrían perder la vida en las inhumanas condiciones laborales en las que se encuentran.

Sin agua potable, sin comida decente, viviendo hacinados en pisos patera, en turnos infernales, constantemente enfermos y por poco más de 7 euros diarios. Ahora mismo en Qatar muere un obrero al día, pero la ITUC advierte de que esa cifra va a aumentar.

Probablemente a Joseph Blatter las condiciones de trabajo del señor que está construyendo el palco donde él aposentará su gordo culo le importen poco, pero a mi sí me importan. No veré un mundial que se ha edificado sobre la sangre derramada de miles de esclavos. Ojalá todo el mundo se enterase de esto de forma que se formase un escándalo que hiciese a la FIFA rectificar. Pero muy grande tendría que ser el ruido para atravesar la muralla de petrodólares.

Mientras Joseph Blatter, el presidente de la FIFA, se dedica a actividades tan poco presidenciales como imitar estilo Chiquito de la Calzada a Cristiano Ronaldo, en la sede de su organización se debate si el mundial de Qatar 2022 se jugaría en invierno, en lugar de en verano. Al parecer la carretada de petrodólares que quiere percibir la FIFA alcanza para abanicar a los paniaguados directivos, pero no alcanza a refrigerar los campos de juego, y no es plan que Messi se ponga a sudar la gota gorda a 50º bajo cero, que para esa fecha ya irá mayorcito.

Por supuesto el perjuicio que podría suponer para todas las ligas de fútbol del mundo el parar durante más de un mes para que se celebre un mundial, a Blatter y compañía se la sopla, bufa, menea y resbala a tres tiempos. Para la FIFA, el organismo que debe cuidar por la salud del fútbol mundial, sólo hay un indicativo de salud y no se mide en grados centígrados sino en porcentajes de audiencia y royalties por derechos de imagen.

Con ese clima infernal cabe preguntarse por qué le dieron el mundial 2022 a Qatar, para empezar. Es fácil. Hubo un país que presentó una candidatura y unos señores que fueron a evaluarla. Esos señores que fueron a evaluarla se alojaron en un hotel de 5 estrellas repleto de escorts de las de a 1000 euros la hora, Dom Perignon servido a grifo y bandejas de oro con sospechosos polvos blancos, mientras se leían un PDF. Vieron un PDF en lugar de instalaciones porque en Qatar no hay NADA. Es un desierto, ¿saben?

Por supuesto, el cómo se consiguen unas instalaciones de primer nivel en un país cuya tradición futbolística es nula, importa poco a la FIFA, pero debería importarnos a nosotros. Sobre todo porque la Confederación Sindical Internacional acaba de informar que para que las instalaciones previstas para el Mundial estuviesen terminadas a tiempo, 4000 trabajadores podrían perder la vida en las inhumanas condiciones laborales en las que se encuentran.

Sin agua potable, sin comida decente, viviendo hacinados en pisos patera, en turnos infernales, constantemente enfermos y por poco más de 7 euros diarios. Ahora mismo en Qatar muere un obrero al día, pero la ITUC advierte de que esa cifra va a aumentar.

Probablemente a Joseph Blatter las condiciones de trabajo del señor que está construyendo el palco donde él aposentará su gordo culo le importen poco, pero a mi sí me importan. No veré un mundial que se ha edificado sobre la sangre derramada de miles de esclavos. Ojalá todo el mundo se enterase de esto de forma que se formase un escándalo que hiciese a la FIFA rectificar. Pero muy grande tendría que ser el ruido para atravesar la muralla de petrodólares.


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Casillas y la puerta
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cuestiondepelotas | 19-10-2013 | 9:37| 0

Atención, estudiantes, apunten el enunciado del siguiente problema:

“En un multimillonario club de fútbol tenemos a un futbolista de la categoría vaca sagrada que no juega y tenemos una puerta. Calcule usted el tiempo que el futbolista tardará en usarla considerando que:

a) Media afición quiere que se vaya y la otra que se quede

b) Los argumentos del futbolista son “Ahora me entreno bien, no como antes”.

c) Al club eso de hacer caja le vendría bien.

d) El presidente no le puede ver delante.”

La respuesta a la anterior ecuación matemática parece sencilla, pero nada más lejos de la realidad. El fútbol y el ambiente que rodea a los clubs de primer nivel, las relaciones internas y las presiones externas, son una pesadilla kafkiana que haría enloquecer a Escher. Arriba, abajo, izquierda y derecha están totalmente confundidos, y ni siquiera el éxito garantiza la continuidad. Que se lo digan a Del Bosque.

Así que ahí tenemos a Casillas, que sobre el papel es el mejor portero del mundo, el levantador de copas del mundo. Y por otro lado tenemos a Diego López, un chaval con menos galones que parece que para bien. Y por otro lado tenemos un ego y una puerta. Y por otro lado tenemos una afición y un presidente y unas condiciones económicas y unos resultados que pueden venir o no, y unas lesiones, y unos agentes, y unas declaraciones… y ni la más remota idea de lo que puede suceder en el futuro.

Si a mi me preguntasen qué opino, creo que Iker Casillas terminará la temporada como portero titular del Real Madrid, muy probablemente jugando la final de la Champions contra el Bayern de Guardiola. Que el Barsa será una apisonadora en Liga que sufrirá una pájara en Europa y que Rajoy irá vestido de faralaes a un Debate sobre el Estado de la Nación. Claro que esto no dejan de ser preferencias personales basadas en la intuición, en las copas que me tomé anoche y en lo que me ha salido de las narices mientras escribía el artículo. ¿Porqué? Porque esto es en definitiva una columna de opinión, un espacio donde se analizan situaciones complejísimas con una venda en los ojos y una mano atada a la espalda.

Hay en el club de Concha Espina un Fantasma Pernicioso que traga millones y no escupe copas, y en próximos artículos intentaremos analizar el por qué de ese comportamiento que se antoja ya insostenible. Pero mientras tanto, soñemos con Champions y trajes de faralaes mientras el mejor portero del mundo (sobre el papel) se pone ciego a pipas Facundo (sobre la grada).

Atención, estudiantes, apunten el enunciado del siguiente problema:

“En un multimillonario club de fútbol tenemos a un futbolista de la categoría vaca sagrada que no juega y tenemos una puerta. Calcule usted el tiempo que el futbolista tardará en usarla considerando que:

a) Media afición quiere que se vaya y la otra que se quede

b) Los argumentos del futbolista son “Ahora me entreno bien, no como antes”.

c) Al club eso de hacer caja le vendría bien.

d) El presidente no le puede ver delante.”

La respuesta a la anterior ecuación matemática parece sencilla, pero nada más lejos de la realidad. El fútbol y el ambiente que rodea a los clubs de primer nivel, las relaciones internas y las presiones externas, son una pesadilla kafkiana que haría enloquecer a Escher. Arriba, abajo, izquierda y derecha están totalmente confundidos, y ni siquiera el éxito garantiza la continuidad. Que se lo digan a Del Bosque.

Así que ahí tenemos a Casillas, que sobre el papel es el mejor portero del mundo, el levantador de copas del mundo. Y por otro lado tenemos a Diego López, un chaval con menos galones que parece que para bien. Y por otro lado tenemos un ego y una puerta. Y por otro lado tenemos una afición y un presidente y unas condiciones económicas y unos resultados que pueden venir o no, y unas lesiones, y unos agentes, y unas declaraciones… y ni la más remota idea de lo que puede suceder en el futuro.

Si a mi me preguntasen qué opino, creo que Iker Casillas terminará la temporada como portero titular del Real Madrid, muy probablemente jugando la final de la Champions contra el Bayern de Guardiola. Que el Barsa será una apisonadora en Liga que sufrirá una pájara en Europa y que Rajoy irá vestido de faralaes a un Debate sobre el Estado de la Nación. Claro que esto no dejan de ser preferencias personales basadas en la intuición, en las copas que me tomé anoche y en lo que me ha salido de las narices mientras escribía el artículo. ¿Porqué? Porque esto es en definitiva una columna de opinión, un espacio donde se analizan situaciones complejísimas con una venda en los ojos y una mano atada a la espalda.

Hay en el club de Concha Espina un Fantasma Pernicioso que traga millones y no escupe copas, y en próximos artículos intentaremos analizar el por qué de ese comportamiento que se antoja ya insostenible. Pero mientras tanto, soñemos con Champions y trajes de faralaes mientras el mejor portero del mundo (sobre el papel) se pone ciego a pipas Facundo (sobre la grada).


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Españoles, Discapacitados
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cuestiondepelotas | 09-10-2013 | 2:26| 0

Me pasa Rodrigo Errasti el enlace a la noticia del juicio a los falsos paralíticos españoles que “ganaron” el oro de baloncesto en Sidney 2000, e inmediatamente se me encienden los ánimos, los bemoles y todos los sinónimos que usted, amable lector, ya se imagina solito. y aunque iba a hablar de Fernando Alonso, pues no me queda otra que dejarlo para la semana que viene y volcar mis ansias de justicia en este texto.

Existen muchas formas de escribir un post como este. Podría burlarme cruelmente de los estafadores malnacidos que pergeñaron este timo. Sería fácil e incluso divertido. Cuando uno tiene un mínimo de capacidad para juntar letras, el insulto y el escarnio brotan con cierta facilidad del teclado, casi como si las letras tirasen de las puntas de los dedos hacia abajo en el orden preciso. Es muy sencillo reírse de los demás cuando uno puede, pero no sería justo.

Podría también indagar en las vidas de los timadores de tres al cuarto, denunciar dónde trabajan y cuál es su entorno. En este mundo hiperconectado no me llevaría más de un par de horas. Es muy sencillo avergonzar a los demás cuando uno puede, pero no sería honesto.

Podría coger una a una las fotos de esta panda de ladronzuelos, ir describiendo cada uno de sus defectos físicos, adosarles tres o cuatro metáforas dolorosas y convertirlos en caricaturas. Es muy sencillo humillar a los demás cuando uno puede, pero no sería decente.

Al fin y al cabo, de eso trata este post. De justicia, honestidad y decencia. Dar a cada uno lo suyo, no ponerse por encima de los demás y jugar según las normas. Eso es deporte. El deporte es igual para CR7 que para un discapacitado. Dos personas se ponen frente a frente en condiciones de igualdad, y gana el mejor. Pero no pondríamos a correr a CR7 contra un discapacitado intelectual, porque entendemos que hay unos principios de igualdad ante la ley.

¿Qué clase de personas es capaz de idear un engaño de ese calibre, engañar a todo el comité Paralímpico y presentarse a los Juegos con sólo dos de los doce participantes con una discapacidad real? ¿Qué clase de majaderos se arrogan el derecho de humillar a los demás, por no se sabe muy bien qué motivos? ¿Qué clase de individuos son capaces de hacer algo así, vistiendo los colores de su patria? Les diré lo que que está pensando el mundo entero ahora mismo:

Españoles.

¿Saben lo doloroso que resulta viajar a otros países y escuchar de aficionados al deporte que nuestra tradicional lasitud y permisividad hacia el tramposo y el estafador se traslada con toda naturalidad a los terrenos de juego? Sí, podríamos pensar en ciclismo o en atletismo, pero el problema tiene una raíz más profunda, y es el de la pasividad. Habrá alguno que hasta le haya hecho gracia la bromita de estos matones de poca monta, que se habrán sentido como los de COU jugando contra los de la guardería. Ole sus huevos.

La hombría se demuestra mucho más con la compasión y con la honestidad que levantando un metal que uno no se ha ganado. Y se demuestra mucho más todavía leyendo la noticia anterior y sintiendo asco y vergüenza ajena. Ojalá usted cuando termine este post hable de ello con sus amigos y colegas y reflexionen medio minuto sobre el particular. Con ira, si puede ser. Aunque no me atrevo a pedir tanto.

Al fin y al cabo, somos españoles, ¿no?


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