img
Madrid 2020, ¿es lo que necesitamos?
img
cuestiondepelotas | 28-08-2013 | 19:50

Él es el héroe que Gotham se merece, pero no el que necesita ahora mismo“. Con esas palabras, recitadas en voz cadenciosa sobre el fondo musical de Hans Zimmer, el comisario Gordon le hacía ver a su hijo una triste verdad al final de la épica El Caballero Oscuro. En un mundo imperfecto, las soluciones mágicas no existen, los ideales funcionan sólo a veces, y los esfuerzos titánicos no siempre se ven recompensados.

Él es el héroe que Gotham se merece, pero no el que necesita ahora mismo“. Con esas palabras, recitadas en voz cadenciosa sobre el fondo musical de Hans Zimmer, el comisario Gordon le hacía ver a su hijo una triste verdad al final de la épica El Caballero Oscuro. En un mundo imperfecto, las soluciones mágicas no existen, los ideales funcionan sólo a veces, y los esfuerzos titánicos no siempre se ven recompensados.

Esta es una página sobre deporte. El deporte es una vía de escape y también una de las más nobles actividades del ser humano, principalmente porque se realiza por elección. El antílope y el guepardo, cuando corren, lo hacen impulsados por la necesidad, por mero instinto de supervivencia. Usain Bolt o una humilde estudiante de psicología, cuando corren, lo hacen por elección propia. Porque cada paso les hace mejores.

Por eso puede parecer extraño que en una página como esta, donde amamos el deporte y muchos de mis compañeros dedican, con pasión, su vida a contarlo, alguien exprese el deseo de que Madrid no consiga los Juegos Olímpocos de 2020. Para muchos de los que comparten espacio conmigo en Grada360 será uno de los acontecimientos que marquen sus vidas. También será un cambio radical en las vidas de muchas personas, muchos se enriquecerán gracias a los Juegos, habrá trabajo durante un par de años para muchos jóvenes, y será en general una fiesta.

Esa es la parte buena. Hay una parte mala. El presupuesto corregido de Madrid 2020 prevee gastar 2400 millones de euros e ingresar 2000. Sobre el papel, es un gasto medianamente asumible si consideramos el beneficio intangible que traerá para España en imagen de marca. Pero en el mundo real, sabemos que siempre se falla con las cifras. Sin ir más lejos, Londres calculó unos gastos de 2400 millones de libras que terminaron convirtiéndose en unos reconocidos 9300 millones, casi cinco veces más de lo ingresado. A todas luces, un negocio ruinoso.

El otro día salí a correr por el Parque del Retiro. Mientras intentaba mover mis viejos huesos de treintañero a un ritmo razonable, me crucé con la joven de la que hablaba en el segundo párrafo, amiga de hace años. Mientras nos deteníamos a tomar aliento y ponernos al día, le comenté que seguramente estaría emocionada por los Juegos. Y ella me respondió, muy seria: “Preferiría que esos miles de millones de euros que se supone que no tenemos y que han recortado de Sanidad y Educación fuesen a lo realmente importante. A pagar becas que hiciesen avanzar la investigación, a contratar más médicos, a elevar el nivel de los alumnos de este país”.

Y se marchó, antes de que pudiese responder nada. Me dijo adiós con la mano mientras se alejaba como el Batman de Nolan, dejándome pensativo, sudoroso y cansado. Troté de vuelta a casa, pero ya no era lo mismo. Sabía que poner una pierna delante de la otra nos hace ser mejores, pero no tanto como para que la ilusión que nos hace organizar unos juegos nos haga olvidarnos de que no siempre lo que queremos o merecemos es lo que necesitamos.

Esta es una página sobre deporte. El deporte es una vía de escape y también una de las más nobles actividades del ser humano, principalmente porque se realiza por elección. El antílope y el guepardo, cuando corren, lo hacen impulsados por la necesidad, por mero instinto de supervivencia. Usain Bolt o una humilde estudiante de psicología, cuando corren, lo hacen por elección propia. Porque cada paso les hace mejores.

Por eso puede parecer extraño que en una página como esta, donde amamos el deporte y muchos de mis compañeros dedican, con pasión, su vida a contarlo, alguien exprese el deseo de que Madrid no consiga los Juegos Olímpocos de 2020. Para muchos de los que comparten espacio conmigo en Grada360 será uno de los acontecimientos que marquen sus vidas. También será un cambio radical en las vidas de muchas personas, muchos se enriquecerán gracias a los Juegos, habrá trabajo durante un par de años para muchos jóvenes, y será en general una fiesta.

Esa es la parte buena. Hay una parte mala. El presupuesto corregido de Madrid 2020 prevé gastar 2400 millones de euros e ingresar 2000. Sobre el papel, es un gasto medianamente asumible si consideramos el beneficio intangible que traerá para España en imagen de marca. Pero en el mundo real, sabemos que siempre se falla con las cifras. Sin ir más lejos, Londres calculó unos gastos de 2400 millones de libras que terminaron convirtiéndose en unos reconocidos 9300 millones, casi cinco veces más de lo ingresado. A todas luces, un negocio ruinoso.

El otro día salí a correr por el Parque del Retiro. Mientras intentaba mover mis viejos huesos de treintañero a un ritmo razonable, me crucé con la joven de la que hablaba en el segundo párrafo, amiga de hace años. Mientras nos deteníamos a tomar aliento y ponernos al día, le comenté que seguramente estaría emocionada por los Juegos. Y ella me respondió, muy seria: “Preferiría que esos miles de millones de euros que se supone que no tenemos y que han recortado de Sanidad y Educación fuesen a lo realmente importante. A pagar becas que hiciesen avanzar la investigación, a contratar más médicos, a elevar el nivel de los alumnos de este país”.

Y se marchó, antes de que pudiese responder nada. Me dijo adiós con la mano mientras se alejaba como el Batman de Nolan, dejándome pensativo, sudoroso y cansado. Troté de vuelta a casa, pero ya no era lo mismo. Sabía que poner una pierna delante de la otra nos hace ser mejores, pero no tanto como para que la ilusión que nos hace organizar unos juegos nos haga olvidarnos de que no siempre lo que queremos o merecemos es lo que necesitamos.