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Vaca sagrada
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cuestiondepelotas | 21-08-2013 | 21:12

La vaca sagrada (Bos primigenius sacratus) es un mamífero homínido balompédico que tiene su hábitat en los campos, vestuarios y zonas nobles de los equipos grandes de fútbol. Son reconocibles desde cierta distancia, diferenciables de otros homínidos balompédicos por una nómina elevada (no siempre la más alta) y un aura intangible que les protege de todo mal.

La vaca sagrada (Bos primigenius sacratus) es un mamífero homínido balompédico que tiene su hábitat en los campos, vestuarios y zonas nobles de los equipos grandes de fútbol. Son reconocibles desde cierta distancia, diferenciables de otros homínidos balompédicos por una nómina elevada (no siempre la más alta) y un aura intangible que les protege de todo mal.

La vaca sagrada nunca nace vaca sagrada, salvo raras excepciones como el Raulibus Gonzalus, capaz de realizar grandes proezas desde el día de su debut. Normalmente deviene en vaca sagrada desde un estado primario de homínido balompédico corriente, más dotado que el resto, pero aún sin formar del todo.

Cuando el homínido balompédico común ejecuta grandes proezas puede no llegar a convertirse en vaca sagrada. Para eso es preciso que la futura vaca realice una serie de rituales mágicos transformadores, desde besar el escudo de la camiseta con profusión en cada partido hasta encararse con homínidos balompédicos de manadas rivales dentro y fuera del campo. Sin embargo estos rituales, que han de ser repetidos a lo largo de los años, tampoco garantizan la transformación en vaca sagrada. La etología nos enseña casos como el Ikeribus Casillus, un tipo particular de vaca sagrada que ha realizado actos de hermanamiento con machos alfa de manadas rivales, saliendo reforzado de los encuentros.

Donde realmente logra pasar la vaca sagrada de pupa a crisálida es en las zonas de abrevadero de animales del entorno del homínido balompédico, conocidos comúnmente como periodistas deportivos. La vaca sagrada acude a las zonas de pasto y abrevadero en los reservados de restaurantes de lujo, normalmente de nombre vasco, y allí hace ofrendas de alimento y copas. De semejante interacción suelen resultar cambios en el ecosistema, conocidos comúnmente como “mamadas a tres tiempos” o “portadas a cinco columnas“, variando la terminología según el color del lector del diario.

La combinación exacta y casi alquímica de condiciones ambientales, tiempo de maduración, éxitos deportivos y portadas de periódico termina de completar la transformación del homínido balompédico en vaca sagrada. Suele producirse este en un periodo no inferior a cuatro años, salvo contadas excepciones.

Una vez transformado en vaca sagrada, el ejemplar disfrutará de una serie de prebendas otorgadas por su condición. Los periodistas clamarán por su titularidad, los aficionados la exigirán, sus errores se disculparán o se camuflarán de pretendido XXXXismo (sustitúyanse las Xs por el nombre del clan de pertenencia de la vaca), siendo esto cierto o no.

En ningún caso se cuestionará el estado de forma de la vaca sagrada, y cualquier homínido balompédico que aspire a ocupar su puesto será tratado con el triple de dureza que se le aplicaba antes a esta a la hora de juzgar sus méritos y deméritos. Y si por lo que fuese, esa figura de adorno pero obligatoria en cada clan denominada “entrenador”, osase cuestionar su vacasagridad, caerá sobre ella todo el peso de las portadas.

Hasta aquí nuestro documental de National Geographic de hoy. ¡Gracias por estar ahí!

La vaca sagrada nunca nace vaca sagrada, salvo raras excepciones como el Raulibus Gonzalus, capaz de realizar grandes proezas desde el día de su debut. Normalmente deviene en vaca sagrada desde un estado primario de homínido balompédico corriente, más dotado que el resto, pero aún sin formar del todo.

Cuando el homínido balompédico común ejecuta grandes proezas puede no llegar a convertirse en vaca sagrada. Para eso es preciso que la futura vaca realice una serie de rituales mágicos transformadores, desde besar el escudo de la camiseta con profusión en cada partido hasta encararse con homínidos balompédicos de manadas rivales dentro y fuera del campo. Sin embargo estos rituales, que han de ser repetidos a lo largo de los años, tampoco garantizan la transformación en vaca sagrada. La etología nos enseña casos como el Ikeribus Casillusun tipo particular de vaca sagrada que ha realizado actos de hermanamiento con machos alfa de manadas rivales, saliendo reforzado de los encuentros.

Donde realmente logra pasar la vaca sagrada de pupa a crisálida es en las zonas de abrevadero de animales del entorno del homínido balompédico, conocidos comúnmente como periodistas deportivos. La vaca sagrada acude a las zonas de pasto y abrevadero en los reservados de restaurantes de lujo, normalmente de nombre vasco, y allí hace ofrendas de alimento y copas. De semejante interacción suelen resultar cambios en el ecosistema, conocidos comúnmente como “mamadas a tres tiempos” o “portadas a cinco columnas“, variando la terminología según el color del lector del diario.

La combinación exacta y casi alquímica de condiciones ambientales, tiempo de maduración, éxitos deportivos y portadas de periódico termina de completar la transformación del homínido balompédico en vaca sagrada. Suele producirse este en un periodo no inferior a cuatro años, salvo contadas excepciones.

Una vez transformado en vaca sagrada, el ejemplar disfrutará de una serie de prebendas otorgadas por su condición. Los periodistas clamarán por su titularidad, los aficionados la exigirán, sus errores se disculparán o se camuflarán de pretendido XXXXismo (sustitúyanse las Xs por el nombre del clan de pertenencia de la vaca), siendo esto cierto o no.

En ningún caso se cuestionará el estado de forma de la vaca sagrada, y cualquier homínido balompédico que aspire a ocupar su puesto será tratado con el triple de dureza que se le aplicaba antes a esta a la hora de juzgar sus méritos y deméritos. Y si por lo que fuese, esa figura de adorno pero obligatoria en cada clan denominada “entrenador”, osase cuestionar su vacasagridad, caerá sobre ella todo el peso de las portadas.

Hasta aquí nuestro documental de National Geographic de hoy. ¡Gracias por estar ahí!